5:20 a.m.
De forma automática paro lo que estoy haciendo, tomo mi cajetilla de cigarros, mi café y me siento en la ventana.
No tienen ni idea de lo bello que es ver Caracas tan despejada, tranquila y madrugadora.
Los tonos rosados y azules que deslumbran son tan hipnotizantes que me hacen soñar.
Y es como inconsciente.
Caigo en un estado profundo y soñador donde solamente hay cabida para cosas lindas e ilusiones.
Son como mis 40 minutos de eterna y utópica felicidad.
Todo es perfecto.
Es casi nostálgico.
6:00 a.m.
Prendo el tercer cigarro.
La música suena.
Me imagino caminando, observando, sintiendo.
Caigo en una fase de la cual no puedo salir.
Everybody’s gonna love today,
Gonna love today, gonna love today…